¿Por qué ser socialmente responsable?

Un programa de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no es solo ejecutar un acto de filantropía aislado, es tener una visión de negocios que incluya diversos aspectos, desde el comportamiento corporativo a nivel de salarios y beneficios para sus colaboradores, hasta su impacto en la comunidad.

No se trata de apoyar al equipo del barrio con uniformes o a los colaboradores que corren recreativamente, es definir una serie de acciones articuladas que vayan de la mano con los intereses de la compañía, su personalidad y la industria en que se desarrolla.

Es así, como a través de programas de RSE estructurados, serios, oficiales, correctamente divulgados y con el respaldo de las más altas gerencias, que una empresa consigue los beneficios reputacionales de estas acciones.

Diversos estudios confirman las ventajas a nivel de negocios que da ser socialmente responsable. Por ejemplo, en el 2017 Unilever, presentó los resultados de una investigación multinacional, la cual indica que el 33% de los consumidores eligen marcas con un propósito social o ambiental. 20.000 adultos de Brasil, la India, Turquía, Estados Unidos y el Reino Unido, fueron encuestados y se les hicieron diversas consultas sobre cómo la sustentabilidad impacta en sus decisiones de compra.

Cómo se explica ese comportamiento del consumidor, a través de varios factores que han impactado la forma de ver las marcas y la necesidad de que estas devuelvan a la sociedad al menos algo de lo que han recibido.

La profesora, Rebecca M. Henderson de la Escuela de Negocios de Harvard explica que el perfil del consumidor ha cambiado, y éste le exige a las empresas más allá de un buen producto, adicionalmente las marcas han descubierto sus beneficios con el paso del tiempo.

“A partir de mis conversaciones con ejecutivos y de mis clases en la Escuela de Negocios de Harvard, me vienen dos respuestas a la mente. La primera es el creciente papel de los millennials en la fuerza de trabajo. Cada vez es más común que mis estudiantes se preocupen del impacto de una empresa en el medio ambiente o en la sociedad e insistan en que estas tengan una misión social positiva. La segunda tiene que ver con la disminución de la confianza de los ejecutivos ante la posibilidad de que el gobierno intervenga y solucione algunos de nuestros mayores problemas, desde el cambio climático hasta la desigualdad”, agrega Henderson.

Tomando en cuenta estos aspectos, se puede deducir que existe una correlación fuerte entre los intereses de las empresas y los intereses de la sociedad, es decir que están más alineados de lo que se pensaba, ser una empresa socialmente responsable con programas asociados a su negocio atrae más compradores, mejora el ambiente laboral y a su alrededor y aporta a la economía, lo cual al final regresa en su beneficio traducido en ventas.

Las empresas con programas reconocidos y divulgados correctamente gozan de una reputación positiva fuerte, que transmite respeto y empatía, lo cual genera preferencia y fidelidad en el cliente. Esa reacción también se logrará en sus colaboradores, que se matricularán con sus causas a través del voluntariado y su involucramiento en las campañas, lo cual los hará sentir que su trabajo trasciende.

Finalmente, una empresa con estas características será atractiva a los inversionistas, lo que les permitirá crecer por medio de financiamiento y confianza de otras marcas asociadas a su industria.

La RSE no solo aporta interés y fiabilidad en una marca, añadirá diversos elementos para hacerla más rentable, a lo largo del tiempo y conducido apropiadamente, se convertirá en memorable.


Fabiola Ruiz Ch. Directora.

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